sábado, 16 de febrero de 2013

“DESDE EL CIELO NOS ANIMA Y BENDICE”


La familia de la Consolata, hoy está de fiesta; hacemos memoria de nuestro Padre fundador el Beato José Allamano, quien animado por su intenso celo apostólico y unido a un sentido vital de la misión de la Iglesia, ensanchó sus horizontes hacia el mundo entero. Sintió la urgencia del mandato de Cristo a anunciar el Evangelio a todos. La fundación de su familia misionera  no surgió  de improviso en su mente; maduró en su espíritu a través de una larga preparación espiritual y no fue llevado a cabo sino después de haber superado grandes pruebas y contradicciones las que no fueron obstáculos para él ,debido a su relación íntima con Jesús Eucaristía y María Consolata.

Agradecemos a Dios Padre, por el don del Allamano, y colocamos en sus manos y  por su intercesión nuestra familia misionera presente en el mundo, al mismo tiempo que elevamos una oración:
Padre de nuestra vida consagrada misionera, Padre de nuestra familia misionera, Padre de nuestra misión de anuncio y consolación; míranos amorosamente, escrútanos profundamente, acógenos paternalmente.
Tú eres para nosotr@s  fuente de comunión; tú eres para nosotr@s fuego alrededor del cual se reúne tu familia, tu eres para nosotr@s Padre que guía, acompaña, sigue , da valor y ama. Padre háblanos hoy a través de cada acontecimiento, sé nuestra palabra.
Padre sé presente en cada uno de nuestros encuentros se nuestra paz.
Padre guíanos hacia un mañana que no nos pertenece pero que se está preparando con la fidelidad y el coraje de nuestro hoy. Padre sé tú siempre la luz de nuestra intuición evangélica.
 AMÉN

martes, 12 de febrero de 2013


“Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación” (2 Cor 6,1-2). San Pablo llama “tiempo favorable, día de la salvación”, es decir digno de ser aceptado con gratitud y amor, el tiempo del evangelio. La Iglesia aplica estas palabras de San Pablo a la Cuaresma es realmente favorable. En el Señor acepta encantado todo lo que hacemos, escucha nuestras suplicas más que en otros momentos. Por lo tanto, debemos despertarnos, no dejarlo pasar en vano: debemos valorarnos mucho y no decir: “Pero yo no puedo ayunar, no puedo rezar más de lo que ya rezo”. No es la cantidad lo que importa, sino la intensidad. Necesitamos estar más unidos a Dios y no pasar horas enteras sin pensar en Jesús.
La Cuaresma es un tiempo especial de penitencia y oración. Nosotros  todavía no somos como aquellos santos que se alimentaban sólo  a pan y agua. De todos modos, el espíritu de penitencia es necesario para acostumbrarse a las exigencias de la vida. El Señor ama los pequeños sacrificios, perennes, minuciosos. Hay tantos modos de hacer penitencia y de ayunar. El que no lo hace  de una forma, debe hacerlo de otra. Además del ayuno de alimentos existe el de los ojos, el de la imaginación y el del espíritu.

          (Beato José Allamano)

domingo, 10 de febrero de 2013




El día 29 Enero, nuestro Instituto de HERMANAS MISIONERAS DE LA CONSOLATA, cumplió 103 años de existencia.  JOSÉ ALLAMANO, al igual que la VIRGEN MARÍA, le da un SI a Dios y se entrega CON AMOR a la fundación, en la oscuridad de la fe. Ambos saben “QUE DIOS LO QUIERE”, pero, en cuanto al “¿CÓMO?”,  pocas luces tienen y de Dios las irán recibiendo en la medida en que la obediencia a su voluntad se vaya cumpliendo. De igual manera, son muchos los “¡FIAT!” que, en nuestras vidas exigen esa FE CIEGA E INQUEBRANTABLE para vivir la fidelidad a la MISIÓN. Que ellos nos concedan la valentía para el SI de cada día.
Qué hermoso pertenecer a una Familia internacional y numerosa, así los acontecimientos abarcan el mundo AD GENTES: La Comunidad de San Vicente del Caguán, (Caquetá – Colombia) estaba formada por cuatro Hermanas, en el 2012 y cada una acompañamos la celebración de la novena y fiesta de la navidad en Comunidades diferentes.
Yo, me permito compartir mi experiencia plenificante de la  NAVIDAD 2012, vivida y compartida en la Vereda de VISTA HERMOSA BAJA  (Lusitania – Puerto Rico – Caquetá – Colombia.   (Omito nombrar personas para no correr el riesgo de dejar a alguien importante). 
Desde el mes de Octubre 2012, solicité al Párroco de Lusitania, me permitiera celebrar la Navidad con alguna de las  Comunidades   Campesinas, de su Parroquia,  a lo que me ofreció “la más bonita, en donde todos son católicos”.  El 13 de Diciembre, recibí una llamada  del líder religioso, informándome que en la Vereda de Vista Hermosa – Baja, me estaban esperando.
El día 14 de Diciembre, viajé a Puerto Rico y desde allí  a Lusitania , para internarme luego, tres horas hacia adentro en un bus escalera, por una trocha impresionantemente descuidada, tanto que encontramos a otro bus de los mismos, cargado de mercado, con el eje partido pues había entrado en un hueco.
Según las instrucciones que me habían sido dadas, alguien me esperaría a la entrada de la finca y en el bus, todos estaban interesados por que no me fuera a pasar. Así fue y tuve que andar una hora más, a caballo,  para llegar a la finca del líder, Don Bertulfo y su hermano Wilson quien, con su esposa Yisela y su hijo Andrés me acogieron con el mismo cariño que lo hubieran hecho con Jesús. 
Y, es que no se equivocaron, pues en mi mochila llevaba nada menos que a Jesús Eucaristía, a quien atribuyo el milagro de haberme evitado una caída aparatosa en un pantano, de esos pegajosos, que te atrapan. Mi cabalgadura, ya saliendo de un “chuquio”, sacó ambas manos y al hacer el esfuerzo por sacar las patas no pudo, sino que cada vez más, se las tragaba el pantano, ante la mirada impotente de mi acompañante. Tres invocaciones fuertes: “¡Jesús!” (Palabra que salía de la boca de mi papá en momentos difíciles y que  yo hice mía), a la cuarta,  ya mis manos se habían soltado del cacho de la silla pero entonces el invencible animal logró salir.
Los habitantes de la Vereda e incluida yo, de acuerdo con la organización que habían hecho con la Junta de Acción Comunal, llegábamos a caballo  a la escuela, todos los días  muy a las 05 de la tarde para la Novena del Niño Dios que hacíamos con el Santísimo expuesto en el pesebre, con comunión y con mucho canto de Villancicos.  Cada día  se tenía un detalle especial a cargo de varias familias.
El 24 de Diciembre, con algunas personas líderes, estuvimos desde la mañana preparando natilla, buñuelos y cordero asado, que ofrecimos, con dulces y bebidas, a unas ochenta personas participantes en la Nochebuena.  A la J.A.C. no se le escapó la preparación de los regalos para los niños y niñas de la vereda y fue impresionante la buena organización con que todo se llevó a cabo.
Se supone que, como misionera y entre católicos, el hecho religioso fue muy especialmente cuidado pero algo que a mi me marcó, pues nunca lo viví así, fue mi vivencia de cercanía  con las familias;  cada día tuve la oportunidad de ser acogida en un hogar diferente e, increíble! esto le dio un tinte evangelizador especial – tú a tú – desde una pastoral familiar personalizada, a mi visita a la Vereda Vista Hermosa Baja.  Diálogos…, compromisos…, y esa acogida sencilla desde el amor, la fe y la cercanía, me han comprometido también a mi y espero  pasar la Semana Santa con esa misma Comunidad pues hay  semillas por regar y frutos por recoger.
El 25 de Diciembre, después de dos horas de a caballo, salí a la trocha para tomar el único vehículo del día que ya había recorrido, sin pasajeros,  cuarenta y cinco Kilómetros, y así, como única pasajera del día continuamos por cuatro  horas más hasta San Vicente, a donde llegué de sorpresa para compartir el Almuerzo Navideño con mi Comunidad y Con Sor Luz Mery Restrepo y la Pre novicia Leidy Londoño, quienes celebraron la novena y fiesta de navidad en el caserío de Troncales.
Gracias, Divino Niño que me has permitido experimentar contigo durante esta hermosa e inigualable Novena, el desplazamiento, cada día.  Tú, a caballo, en el vientre de tu Madre, desde Nazaret a Belén y yo, a caballo, desde el hogar de una familia que me albergó cada día, hasta la escuela para un encuentro comunitario contigo. Que este amor donado y recibido así como las incomodidades de estos hermanos y hermanas, por recibirme y las mías por llegar a ellos produzca frutos de PAZ, AMOR y FE.   AMÉN.

Con augurios de bendiciones y FELIZ Y FRUCTUOSO AÑO DE LA FE – 2013 - para todos y todas quienes nos encontramos “en el espacio sideral”.
Con cariño: HNA CELINA OTÁLVARO OCAMPO (Misionera de la Consolata)

Hnas Celina y Luz Helena 


miércoles, 6 de febrero de 2013

Allamano

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martes, 29 de enero de 2013


UN SUEÑO HECHO MISIÓN-CONSOLACIÓN

Un día como hoy  en 1901 el Beato José  Allamano fundador de los Misioneros y Misioneras de la Consolata,  veía  como se hacía realidad su sueño, el   de fundar  un Instituto de misioneros, recibía  entonces del  Cardenal  Richelmy estas palabras:  “ Bendecimos  con toda la efusión de nuestra alma al nuevo Instituto, que  tomando el nombre de Nuestra  Señora de la Consolata, tiene como misión consolar el amantísimo Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, respondiendo a los deseos de su amor. Auguramos a estos nuevos hijos de María Consoladora , juntamente con su espíritu de celo y de sacrificio, los dones más selectos del apostolado católico…”      Unos años más tarde, el 29 de enero de 1910 su alegría se hace mayor cuando recibe el decreto de fundación de la rama femenina de su Instituto Misionero.

MISIONERAS DE LA CONSOLATA- COLOMBIA 

Misioneros y Misioneras de la Consolata : Hijos e hijas espirituales de un mismo fundador, una misma finalidad, un mismo espíritu, una sola meta: hoy, mañana y siempre: ¡Las misiones!  .  Por ello esta fecha es memorable para esta familia misionera, día de agradecimiento al Señor por el don que ha dado, a nosotros y a la Iglesia, con la fundación del Instituto, por el trabajo realizado, por el bien hecho, por todos los beneficios recibidos.

MISIONEROS DE LA CONSOLATA- COLOMBIA

Resuenan hoy  en el corazón de cada misionero y misionera las palabras del Allamano cuando decía: “Esta casa la ha poseído desde el principio el Señor, y es suya como un campo es de su propietario…es la Virgen quien la fundó y la iniciativa ha venido de nuestro Señor” (J. Allamano, Conf. A las hermanas, I, 442) 

domingo, 27 de enero de 2013

LA FE ES UN DON DE DIOS

Hna. Emilce Potillo

La Fe es compañera de vida que nos permite distinguir con ojos siempre nuevos las maravillas que Dios hace por y en nosotros. La Fe es un acto personal y comunitario, es un Don de Dios, para vivirlo en la comunión como Iglesia y comunicarlo al mundo.



En este año en el cual toda la Iglesia se empeña por vivir con autenticidad y profundizar su fe, me es grato  compartir con ustedes, una pequeña pero enriquecedora experiencia en algunas  comunidades indígenas del río Putumayo. En ocasión de la visita pastoral del Monseñor Francisco Munera a estas comunidades se ha realizado el sacramento de la Confirmación; jóvenes que optan por el SI a la Fe, que profesan y desean crecer cada vez más en su vida espiritual.
Tanto la comunidad de Nariño, como aquella del Refugio se vistieron de fiesta por este gran acontecimiento. Sobre todo en Nariño, donde no sólo se realizó el sacramento de la Confirmación sino también el de la Reconciliación,  Eucaristía y  Bautismo.
Estos cuatro sacramentos que hacen parte importante de la vida cristiana,  reavivaron nuestra   fe y reafirmaron  en nosotros y las comunidades Indígenas, que la vida de fe crece, se hace sentir, se manifiesta en estos acontecimientos,  fortaleciendo un camino ya iniciado mucho tiempo antes. Hoy se ven los frutos en estos niños, adolescentes y jóvenes.
Nos alegramos que la fe vivida, gustada, profundizada, hace parte del caminar  de las comunidades que visitamos y acompañamos por estos lugares alejados geográficamente de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Puerto Leguizamo, (Putumayo). A pesar  de esto, hacemos lo posible por apoyarlas y acompañarlas en estos momentos importantes para ellos.
 “Todos los fieles, llamados a reavivar el don de la Fe, tratarán de comunicar su propia experiencia de Fe y caridad.” (Beato José Allamano)


lunes, 14 de enero de 2013


50 AÑOS DE LA MISION
El 11 de enero tres Hermanas Misioneras de la Consolata: Afra Merlo, de origen Italiano, Paulita Merchán y Sofía Gallego, colombianas, hicieron una fiesta de agradecimiento a Dios por su fidelidad en estos cincuenta años de entrega al Señor y a la misión. Los primeros tres años de su servicio misionero los vivieron en la misión de Somalia – África y luego fueron destinadas a Colombia donde han servido al Señor con mucha alegría, amor, sencillez y humildad, en varios lugares del país. Este jubileo  culminó con la Santa Eucaristía presidida por los Misioneros de la Consolata: P. Joaquín Pinzón  y P. Lisandro. Después de la Eucaristía siguió un momento lúdico recordando las maravillas de Dios operada en las vidas de estas tres mujeres que consumieron los pies y sigue consumiéndose por  Amor a Dios y a los hermanos hasta el día de hoy.




LOS PIES DEL MENSAJERO QUE ANUNCIA LA PAZ

“Qué hermosos son sobre los montes los pies del Mensajero que anuncia la Paz” (Is. 52,5.)


Pero ¿por qué son hermosos estos pies? , ¿Qué tipo de hermosura es la que poseen?, ¿dónde está su belleza?, ¿qué hermosura es ésta de la que nos habla el profeta?

Los pies del mensajero son unos pies cansados, hinchados y heridos por un largo camino que atraviesa montes...; polvorientos, gastados, cansinos, deshechos... ¿Son estos pies hermosos?, ¿estos son los pies cuya belleza hay que contemplar? Pies recios, encallecidos, llagados por el calor y el sudor... abiertos y agrietados por el frío... golpeados por las piedras, arañados por espinos... Entonces ¿por qué son hermosos...? O tal vez la pregunta que debamos hacer sea mejor: ¿Cuál es la belleza de estos pies?

Son hermosos... porque llegan, son hermosos... porque traen la paz, son hermosos porque incansables no se han detenido... No son los pies de quien pisotea al pequeño... No son los pies del que impone su voluntad con violencia, no son los pies del guerrero... No son los pies del que oprime.

Son los pies del mensajero, del Enviado... Son los pies del Esperado... que funda esperanzas, que sustenta esperas, que abre el futuro a posibilidades nuevas.
(Nurya Gayol, aci Cuadernos acj Nº 188)